¿Actuaste con criterio propio y te sancionaron?

El Décimo Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa estableció un criterio fundamental: es improcedente sancionar administrativamente a servidores públicos cuando actúan dentro del margen razonable de su libre ejercicio profesional. Esto surgió tras un caso donde una agente del Ministerio Público fue sancionada por su interpretación jurídica al ejercer acción penal, a pesar de que su decisión estaba debidamente fundada. El Tribunal aclaró que este margen protege la discrecionalidad técnica y el criterio propio en la interpretación de normas, siempre que la actuación no sea arbitraria o carezca de motivación. El principio busca evitar que el temor a sanciones paralice el ejercicio profesional independiente y valioso dentro de la función pública.

¿Cambiaste tu CLABE? El SAT está obligado a respetar tu nueva cuenta

Un reciente criterio judicial aclara que el SAT debe respetar la cuenta CLABE que una persona contribuyente señale en su declaración complementaria para la devolución de saldos a favor. El caso surgió cuando la autoridad fiscal omitió el cambio de cuenta bancaria realizado por el contribuyente, argumentando que las declaraciones complementarias solo sirven para corregir aspectos sustantivos. Sin embargo, el Segundo Tribunal Colegiado del Vigésimo Tercer Circuito determinó que el artículo 32 del Código Fiscal de la Federación no limita las hipótesis de modificación. Por lo tanto, la devolución debe efectuarse a la cuenta actualizada, siempre que la declaración complementaria se presente antes de que se realice el depósito y de que se ejerzan las facultades de comprobación.

¿Puede el juez condenar sin pruebas que acrediten la acusación?

En el sistema penal acusatorio, la teoría de acusación delimita el marco fáctico de decisión judicial, por lo que el órgano jurisdiccional debe resolver conforme a las modalidades de intervención precisadas por el Ministerio Público. Tratándose del delito de delincuencia organizada, la modalidad atribuida –integrar, dirigir, administrar o supervisar– constituye un elemento esencial que debe acreditarse conforme a la hipótesis acusatoria. El juzgador no puede apartarse ni suplir deficiencias probatorias; debe verificar que las pruebas correspondan con la imputación concreta. De lo contrario, se vulneran principios constitucionales como congruencia, acusación, presunción de inocencia, imparcialidad judicial y defensa adecuada.

¿Cómo identificar una resolución arbitraria?

Una sentencia arbitraria es aquella en que el juez viola la ley al dictarla, no solo por ser adversa. La clasificación de Carrió, adaptada por Tron Petit, identifica 13 causales agrupadas en tres ejes: vicios en el objeto (omisiones o excesos), en los fundamentos (normativos, fácticos o de razonamiento) y en los efectos (afectación a cosa juzgada). Entre ellas destacan omitir pruebas decisivas, aplicar leyes derogadas, realizar afirmaciones dogmáticas o incurrir en autocontradicción. Reconocer cada causal permite estructurar conceptos de violación precisos en el amparo directo, transformando una queja genérica en un ataque técnico. La arbitrariedad tiene nombre y apellido; saber identificarla es el primer paso para anular la resolución y restaurar el Estado de derecho.

¿Te notificaron con un vecino? Esto exige la ley para un emplazamiento válido

El Cuarto Tribunal Colegiado de Circuito del Centro Auxiliar de la Quinta Región estableció que, conforme al artículo 112, tercer párrafo, del Código de Procedimientos Civiles para el Estado de San Luis Potosí, cuando el emplazamiento a juicio civil se practique con una persona distinta al pariente o doméstico del interesado, es indispensable que quien reciba la cédula de notificación viva en el domicilio. El tribunal justificó este requisito como una medida de protección al derecho de audiencia (artículo 14 constitucional). Mientras que el pariente o doméstico —aunque no vivan en la casa— permiten presumir que avisarán al demandado, tratándose de cualquier otra persona el actuario debe cerciorarse de que efectivamente habite en el domicilio. De lo contrario, la diligencia es irregular y puede vulnerar el estado de defensa del quejoso.